LA LACTANCIA MATERNA SALVA VIDAS

Llevo unos días paralizada, cuestionándome si vale la pena seguir adelante con esta empresa. Me planteo si lo que yo ofrezco al mundo es de primera necesidad, porque el mundo está loco, del revés, y me da la sensación que solo las cosas de primera necesidad tienen sentido ahora mismo. Pensamientos como… ¿Qué haces haciendo pulseritas de lactancia y camisetas, Rosa? O como ¿Dónde vas con tus posts happy flowers y tu “be positive”, inocente, si el mundo está jodido? me están petando la cabeza.

He tenido momentos en que, de verdad, he abierto webs de buscadores de trabajo para ver dónde me voy cuando cierre el chiringuito. Afortunadamente, algo ha hecho clic en mi cerebro hace un rato y he sentido la necesidad de contártelo, porque creo que esa es la motivación que buscaba para continuar. En realidad es la motivación que me hizo empezar, pero que había dejado de ver en el centro, como pilar de este proyecto:

La lactancia materna salva vidas

Salva vidas de muchas maneras, no voy a entrar en detalles ni alargarme mucho, solo enumeraré algunas.

Salva vidas nutriendo de manera completa y perfecta a nuestros bebés, protegiéndolos inmunológicamente como nada más puede hacerlo.

Salva vidas contribuyendo a la prevención de cánceres como el de mama, de ovarios o de enfermedades cardiovasculares para la madre.

Salva vidas ayudando a la supervivencia de los bebés prematuros o neonatos enfermos.

Y hoy, un motivo al que lamentablemente le doy especial relevancia, es que es un alimento que en entornos hostiles como una guerra pueden ser clave para la supervivencia de muchas niñas y niños.

Por todos esos motivos decido seguir luchando por este proyecto, porque mi objetivo no es vender camisetas, mi objetivo es proteger la lactancia materna, velar por la salud mental de las madres, haciéndonos el camino un poco más amable y feliz, normalizar la lactancia materna ofreciendo más opciones para vestir y cuidarnos.

Ahora me viene un flashback de una conversación que tuve con una compañera de mi antiguo trabajo, como técnica de recursos humanos, hará como unos 3 años. Eran momentos muy complicados en la empresa, su estructura se derrumbaba y había mucha tensión en el departamento, se le sumaba que acabábamos de vender nuestro piso y no teníamos certeza de dónde íbamos a vivir los próximos meses. Mi compañera me preguntó cómo soportaba estar criando y dando teta y esos niveles de estrés… yo respondí que sentía que para mí la lactancia no era una carga más, si no que justamente era GRACIAS A LA LACTANCIA que pude seguir adelante… porque me refugiaba en esos momentos de tener que parar con mi bebé, donde no importaba nada más, porque dejaba que la oxitocina hiciera su trabajo en mi estado de ánimo, porque en las noches de teta, la prolactina me relajaba y ayudaba a descansar, y ¿Sabéis por qué más? Porque me hacía sentir poderosamente útil y capaz cuando aprendí a fluir con ella.  Si a todo eso le sumamos que ahora mismo dedico mi trabajo y esfuerzo a proteger la lactancia, podría decir que la lactancia ha salvado mi vida, wow, no hace falta decir nada más. Show must go on.

VISTE (Y VIVE) TU LACTANCIA MATERNA MÁS FELIZ

Gracias por estar ahí, un abrazo.

Rosa Díaz

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