MI PARTO SIN DOULA

Hoy es el día mundial de la Doula

Viví mi embarazo feliz, tranquila, despreocupada. Me apunté a clases de gimnasia para embarazadas y acudí a mis sesiones de preparación al parto en mi ambulatorio, todo bien, todo en orden.

Decidí parir en el hospital de mi ciudad, parir en casa o buscar un hospital con unidad de parto natural ni se me pasó por la cabeza.  En mi plan de parto marqué ponerme la “walking epidural” y que me acompañara mi marido.  Todo bien, todo en orden.

Tenía claro cuando era el momento de ir al hospital según la intensidad y regularidad de las contracciones y que si rompía aguas debía fijarme en su color.  También tenía claro como hacer los pujos finales en la fase de parto expulsivo. Todo bien, todo en orden.

Llegó el día y perdí el control… porque eso que sabía no era suficiente para fluir con lo que estaba pasando en mi cuerpo. Me quedé bloqueada por el dolor, cuando la epidural  hizo su efecto me rendí y me quedé dormida, a las horas me dijeron que el bebé tenía las constantes bajas y que había que acelerar el proceso, oxitocina en vena y más epidural, hice los pujos finales sin notar si el bebé salía sin notar qué estaba haciendo, mis piernas iban por un lado cuando yo las quería mover para otro.

Con mi bebé ya en brazos empezó la batalla por conseguir una postura en que mi bebé se agarrara bien al pecho, un dolor punzante en los pezones y mi torpeza sumada a que tenía colocada una vía intravenosa (que no llegaron a usar para nada en todo el ingreso) en la muñeca que no me dejaba sostener bien a mi hijo.

Todo aquello lo viví pensando que era lo normal, lo que todas pasamos, cada una con sus complicaciones. Pero tiempo después fui descubriendo que HABÍA OTRAS OPCIONES, que podría haber decidido, entendido e incluso disfrutado de la experiencia más brutal de mi vida.

Hoy le doy un valor increíble a la labor de la DOULA, que pone ante nosotras la información y el sostén que nos preparará para parir, lactar y maternar de una manera más consciente.

Hoy reconozco que pensaba que una doula era algo así como una chamana partera que te hacía comer placenta… eso no iba conmigo. ¡Qué equivocada estaba! Hoy sé que una doula NO INTERVIENE en tus decisiones, tan solo responde a tus dudas desde la empatía y sin juicio, para que tengas la confianza y las herramientas para vivir el embarazo, parto y lactancia que tú deseas.

Por suerte mujeres como Andrea Roig @madremente, Marta Maternat @martamaternat, o Paula Márquez @mamucheando , se han cruzado en mi camino estos últimos años para abrirme los ojos, dando voz y acompañando a las madres. Gracias, este es mi pequeño homenaje a las Doulas y a su valiosísima labor. 

 

VISTE (Y VIVE) TU LACTANCIA MATERNA MÁS FELIZ

Gracias por estar ahí, un abrazo.

Rosa Díaz

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