A pocas semanas de parir, todas mis preocupaciones se centraban en el parto, elegir la marca de pañales y comprar un kit de biberones, chupetes y cremas para estrías y culito de bebé.

Durante el embarazo no me planteé la necesidad de informarme sobre la lactancia. Yo pensaba que eso ya salía solo, !Somos mamíferas! No?

En los controles médicos, en ningún momento me revisaron los pechos o me advirtieron de las posibles complicaciones en el establecimiento de la lactancia.

Resultó que tenía obstrucciones en ambos pechos desde mucho antes de parir, que dolían a rabiar, que yo no sabía qué era y pensaba que el dolor era normal.  Si eso era amamantar no quería continuar, me sentí incapaz y culpable.

Resultó que mi bebé no se agarraba bien a la teta. ¿Sabías que lo que debe estimular con la boca el bebé es la aureola, no el pezón? Yo no, no lo sabía

Así es como empezó mi camino con la teta, mal, muy mal. Me apuntaron ya en el hospital a un grupo de lactancia. Pero el primer día de reunión era a las 2 semanas de haber parido…  ¿Imagináis como fueron las dos primeras semanas?  Pues una auténtica tortura:  dolor, pezonera, sacaleches, jeringa, suplemento…

Cuando llegué al grupo de lactancia recuerdo, mientras se me ponen los pelos de gallina, que justo delante mío llegando al hospital, iba una mamá con la cara desencajada y su bebé llorando, llornado mucho.  Ella no sabía qué le pasab a su bebé llevaba así días y estaba desesperada. La enfermera que nos acompañaba en el grupo le dijo que estaba en una crisis de lactancia, el bebé tenía unos 3 meses.

Había otra mamá, con una peque de unos 5 meses, explicaba que durante los primeros meses, había tenido a la niña pegada a la teta casi 24 horas, literalmente.

Salí de allí aterrorizada con mi bebé de 2 semanas, me quedaba mucho por recorrer, mucho por aprender, por superar.

Con La Que Viste y Lacta quiero ayudar a que las mamás lleguemos a la lactancia sabiendo lo que nos espera, la información es poder,  es calma, es aceptar la situación para poder dejar espacio a la consciencia plena y al disfrute, al autocuidado, a la elección.

Os contaré más fases de mi lactancia… empezó mal, pero duró 3 años. 3 maravillosos y flipantes años.

Un abrazo, Lactilover.

Gracias por estar ahí.

Rosa Díaz

Pd.: Me encantará leer tus comentarios 🙂

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